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Tuesday, 14 de September de 2004
En días pasados nos visitó Madre Carmen, Superiora del Hogar Caridad Misionera de la Rosa Mística y nuestro instrumento del Señor para movernos a ayudar al hermano necesitado.
En esa ocasión tuvimos la oportunidad de entrevistarla y charlar con ella sobre las inquietudes y preocupaciones que teníamos sobre las niñas y el Hogar, y que con mucho gusto compartimos con ustedes:
Me movió el Señor... desde que yo era pequeña estaba siempre recogiendo a las niñas del barrio para lavarles las cabezas y peinarlas. Recuerdo que con una amiguita, recogíamos ropa de personas grandes y las desbaratábamos y con la tela les hacíamos panticitos, blusitas y falditas a las niñas, por ver la necesidad y pobreza tan grande que había en el barrio. No me era fácil porque mi mamá y mis hermanas no querían que tuviéramos la casa llena de estas niñas, pero el Señor siempre nos daba la oportunidad de ayudar.
En un principio lo intentamos, pero no pudimos. Los niños son más difíciles de controlar, a los 12 años nos volaban la verja para salirse a la calle.
Algunos sí. Hay muchas niñas que llegan no teniendo a nadie y después aparece un tío, o una prima, o algún familiar... pero tienen miedo de que se las entreguen. Algunos las vienen a visitar, pero expresan que tienen miedo de que se las den porque no pueden tenerlas con ellos. ¡En mi país hay mucha pobreza!
Para Gloria de Dios, tenemos dos pediatras que las atienden regularmente. La salud de las niñas es muy importante para nosotras y el Señor siempre provee estas almas generosas que nos ayudan.
La educación de las niñas es una educación integral porque es a la vez académica, religiosa y moral. Se les enseña de todo, a la medida en que ellas van teniendo capacidad de aprender. Además, se les enseñan manualidades, bordados, tejidos, cocina y estamos pensando en enseñarles algo de música.
Dentro del Hogar, las niñas ayuda a hacer la limpieza. Las grandecitas me ayudan con las más pequeñas, a lavarles las cabezas, a peinarlas y arreglarles las camas. También, hay algunas a las que hay que darles la comida.
Unas dicen que van a ser pediatras, otras que van a estudiar computadoras, otras dicen que quieren ser maestras y hay como cinco que dicen que van a ser monjas.
Sí, Stephanie. Dice su profesora que ella es un talento, que tiene muchas habilidades para el dibujo y el canto y que es bien cuidadosa con sus trabajos. Hay otra de diez años, Andrea, a quien se le ve mucho arte hacia el dibujo y tiene mucho gusto para todo lo que se pone, y también para tocar la pandereta en el coro. Sor Alba quiere darles clases de guitarra a las niñas, pero no tenemos guitarras y necesitaríamos como cinco.
Sí, yo diría que sí... aunque a veces se les sale el comportamiento de lo que traen, yo encuentro que ellas se adaptan rápido y asimilan muy bien la corrección.
Las aspiraciones son de tener más niñas... el Hogar tiene cabida para 49, aunque en este momento solo tenemos 33. Además, ver si podemos terminar la construcción. Se están construyendo las aulas, pero me queda la capilla, un salón de conferencia y dos dormitorios más. (Nota - al finalizar estos proyectos el hogar contará con cabida para 100 niñas, pero al momento de esta entrevista la construcción se encuentra detenida por falta de fondos.)
Desde el principio, el Señor puso esta obra en mi corazón... y es Él quien se encarga de hacerla progresar. Yo siempre confío en Él y en que Él irá poniendo a personas buenas en nuestro camino, ¡cómo los padrinos del Grupo de Apoyo!
Definitivamente que sí, pero el Señor siempre se ha encargado de poner almas caritativas que ayudan a sostener esta obra. Por eso es que siempre he confiado en que nunca no nos va a faltar lo necesario para ellas. Por ejemplo, ahora que ha sido un momento de gastos tan grandes donde la escuela nos cambió los uniformes, hay cambios de libros, la cuota de las inscripciones nos las cobraron enteras... pero hemos podido cubrir todos los gastos con la ayuda de Dios y para su Gloria.
En nombre de Madre Carmen, del Hogar Caridad Misionera y todas las niñas que aquí se albergan, queremos darles las gracias por sus generosas aportaciones mensuales. Son sus ayudas las que hacen posible mantener esta hermosa obra de amor.
¡Que Dios los llene de bendiciones y les recompense toda su generosidad!
Unidos en un abrazo fraterno,
Grupo Apoyo Pro-Niñas Huérfanas, Inc.