«Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber;»

» Inicio » Noticias y Eventos

» ¡¡ Hijo, un momento, no soy yo el que me meto en tu vida, tú te has metido en la mía ! !

Thursday, 14 de June de 2007

¡¡ Hijo, un momento, no soy yo el que me meto en tu vida, tú te has metido en la mía ! !

¡ Sólo los padres que saben meterse en la vida de sus hijos logran hacer de éstos, hombres y mujeres que triunfen en la vida y sean capaces de amar !

Esta historia, vivida por un sacerdote como consejero de familia, llegó a nuestras manos y con gusto la compartimos, porque hace eco en nuestras vidas de padres. El hecho es evidente en los tiempos que estamos viviendo.

. . . Hace muchos años, gracias a Dios y por el amor que mamá y yo nos tenemos, llegaste a nuestras vidas. Antes de nacer, mamá se sentía mal, no podía comer, todo lo devolvía, y tenía que guardar reposo. Yo tuve que repartirme entre las tareas de mi trabajo y las de la casa para ayudarla. Los últimos meses, antes de que llegaras a casa, mamá no dormía y no me dejaba dormir.

Los gastos aumentaron increíblemente y gran parte se iba en ti. En un buen médico que atendiera a mamá y la ayudara a llevar un buen embarazo saludable, en medicamentos, en la maternidad, en comprarte ropa. Mamá no veía algo de bebé, que no lo quisera para ti, una cuna, un moisés, todo los que se pudiera, con tal de que tú tuvieras lo mejor posible.

- NO TE METAS EN MI VIDA ? ? ? Llegó el día en que naciste; “hay que comprar algo para darles de recuerdo a los que te vinieran a conocer,” dijo mamá. Acomodamos el cuarto para ti y desde la primera noche no dormimos. Cada tres horas como si fueras una alarma de reloj, nos despertabas para que te diéramos de comer, otras te sentías mal y llorabas y llorabas, sin que nosotros supiéramos que hacer, pues no sabíamos qué te sucedía y hasta llorábamos contigo.

- NO TE METAS EN MI VIDA ? ? ? Empezaste a caminar, yo no sé cuando he tenido que estar más detrás de ti, si cuando empezaste a caminar o cuando creíste que ya sabías. Ya no podía sentarme tranquilo a leer el periódico o a ver el partido de mi equipo favorito, porque de momento te perdías de mi vista y tenía que salir tras de ti para evitar que te lastimaras.

- NO TE METAS EN MI VIDA ? ? ? Todavía recuerdo el primer día de clases, cuando tuve que llamar al trabajo y decir que no podría ir, ya que tú en la puerta del colegio no querías soltarme, llorabas y me pedías, que no me fuera. Tuve que entrar contigo a la escuela y pedirle a la maestra que me dejara estar un rato en el salón, para que fueras tomando confianza. A las pocas semanas no sólo ya no me pedías que fuera, hasta te olvidabas de despedirte cuando bajabas del carro corriendo para encontrarte con tus amiguitos.

- NO TE METAS EN MI VIDA ? ? ? Seguiste creciendo, ya no querías que te lleváramos a tus reuniones. Nos pedías que una calle antes te dejáramos y pasáramos por ti una calle después, porque ya eras “grande”. No querías llegar temprano a casa, te molestabas si te marcábamos reglas; no podíamos hacer comentarios acerca de tus amigos, sin que te volvieras contra nosotros, como si los conocieras a ellos de toda la vida y nosotros fuéramos unos perfectos “extraños”.

- NO TE METAS EN MI VIDA ? ? ? Cada vez sé menos de ti por ti mismo, sé más por lo que oigo de los demás. Ya casi no quieres hablar conmigo, dices que nada mas te estoy regañando y todo lo que yo hago está mal, o es razón para que te burles; pero con todos esos defectos te he podido dar lo que hasta ahora tienes. Mamá se la pasa en vela y no me deja dormir diciéndome “que no has llegado y que es de madrugada, que tu teléfono está desconectado, que ya son las 3:00 de la mañana”. Hasta que por fin podemos dormir cuando llegas.